Esclerosis múltiple: del laboratorio a la clínica

La mayoría de los pacientes que sufren de Esclerosis Múltiple pueden contar una historia similar acerca de cómo comenzó su enfermedad: a sus 35 o 40 años, todo iba bien y nunca habían tenido ninguna enfermedad grave; un día despierta con sensación de hormigueo en las manos, o no veía muy bien, o en algunos casos no podía mantener el equilibrio. ¿Qué pasa?

Dr. Fernando C. Ortiz. Mechanisms of Myelin Formation and Repair Laboratory Instituto de Ciencias Biomédicas Facultad de Ciencias de la Salud Universidad Autónoma de Chile

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad neurodegenerativa de origen autoinmune que afecta exclusivamente al sistema nervioso central, esto es el cerebro y la médula espinal. En general se diagnostica entre los 25 y 45 años, siendo la segunda causa de discapacidad de los adultos-jóvenes en el mundo, donde existen más de 2.500.000 pacientes. En nuestro país se estima que alrededor de 3.000 personas la padecen. Esta patología es muy difícil de diagnosticar debido a la gran diversidad de síntomas que posee: desde problemas de equilibrio hasta ceguera temporal. No por nada le llaman la enfermedad de las mil caras.

La principal forma de Esclerosis Múltiple (aprox. 85% de los casos) es del tipo recurrente remitente y se caracteriza por la aparición de “brotes” con manifestación clínica (“recurrencias”), como por ejemplo problemas de equilibrio, seguidos de procesos donde los síntomas disminuyen o desaparecen (“remiten”). Con el tiempo, aumenta la intensidad de estos brotes y los periodos de remisión son cada vez más cortos. Esta forma de la enfermedad es tres veces más común en mujeres que en hombres, y aunque no se sabe con certeza la razón de esta distribución, algunos estudios apuntan a diferencias entre el sistema inmunológico de hombres y mujeres. Una segunda forma de esclerosis múltiple es la progresiva primaria, que se caracteriza por un deterioro progresivo sin periodos de remisión.

Su origen
El origen de esta enfermedad se encuentra en la pérdida de una estructura del sistema nervioso llamada mielina. La mielina es una membrana especial que recubre a las neuronas, entregándole nutrientes y permitiendo que los impulsos nerviosos se transmitan rápidamente, posibilitando el funcionamiento correcto del sistema nervioso. La Esclerosis Múltiple se genera debido a un ataque del sistema inmunológico del mismo paciente en contra de su mielina, destruyéndola. Sin mielina, la transmisión nerviosa se vuelve más lenta y descoordinada, y posteriormente las neuronas comienzan a degenerar y finalmente morir. ¿Qué origina este ataque autoinmune? Lamentablemente, aunque existen varios candidatos, aun no lo sabemos con certeza. Lo que sí sabemos es que un factor de importancia es la falta de exposición a la luz – principal fuente de vitamina D-, también se correlaciona con la infección de un virus (llamado Epstein barr), y en menor medida se asocia a algunos factores genéticos o al consumo de tabaco. Sin embargo, lo cierto es que, así como presenta múltiples caras, esta enfermedad parece tener también múltiples orígenes.

Sus tratamientos y cómo se investiga
Actualmente existen más de doce medicamentos disponibles para el tratamiento de esta enfermedad, siendo estos preventivos o paliativos y, por lo tanto, la recomendación es comenzar con el tratamiento lo antes posible. Estos medicamentos detienen los síntomas y disminuyen la progresión del deterioro, mejorando sin duda la calidad de vida de los pacientes. Sin embargo, no son capaces de detener o revertir la enfermedad.

Por esta razón es importante desarrollar investigaciones que apunten a entender tanto el origen como el desarrollo de la esclerosis múltiple y así encontrar terapias efectivas para detenerla a tiempo o revertir el daño. En este sentido, algunas investigaciones han propuesto el uso de células “madre” (que pueden convertirse en cualquier tipo celular) para generar nueva mielina en las regiones dañadas del sistema nervioso. Aun cuando ensayos con pacientes muestran buenos resultados, el uso de estas células está todavía en etapa de investigación. Así mismo, un estudio reciente mostró que la administración de un medicamento de uso común aumentó la velocidad de trasmisión nerviosa y mejoró la capacidad visual de pacientes con esclerosis múltiple. Esta investigación impactó fuertemente a la comunidad científica, pues se trataría de la primera droga con potencial regenerativo para el tratamiento de esta enfermedad. Aunque todavía se necesitan más estudios para validar el efecto de este medicamento, estos resultados son prometedores y abren la puerta a posibles tratamientos que reviertan el daño neurológico de los pacientes.

Nuestros desafíos futuros
En una enfermedad tan compleja como la esclerosis múltiple, donde los tratamientos aún son escasos e incompletos, es imperativo desarrollar terapias regenerativas que reviertan la progresión y mejoren la calidad de vida del paciente de manera estable en el tiempo. Ese es el desafío de nuestra área de investigación. En lo personal, creo que es muy importante ‘salir con la investigación a la calle’. Entender los aspectos sociales de la enfermedad que uno estudia encerrado en el laboratorio, conocer a sus pacientes, sus necesidades y su forma de vida, es la única manera de comprender a cabalidad de que estamos hablando y de motivarse a avanzar en la investigación más allá de nuestra carrera profesional, sino también de avanzar hacia un bien común, de aportar.
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