Cerca del 20% de los suicidios en Chile corresponden a adolescentes

Publicado : 29 Marzo de 2021 

Trastornos mentales y del ánimo, bullying, falta de apoyo social, discriminación y consumo de alcohol y drogas, son algunos de los principales factores de riesgo.

En Chile, cerca 1.800 personas se suicidan al año, de las cuales 400 son adolescentes, según datos del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS 2017). Entre las principales causas están el bullying, los trastornos mentales, el consumo de drogas y la falta de apoyo social.

Si bien la mortalidad por suicidio en Chile se ha estabilizado durante los últimos años, y como país presentamos tasas de suicidio menores al promedio de la OCDE, sigue siendo un problema de salud pública preocupante ya que es la segunda causa de muerte en adolescentes entre 15 y 29 años y la tercera entre 15 y 19 años.

Se estima que la pandemia COVID-19 ha aumentado la aparición de enfermedades mentales y conductas de riesgo en la población, por lo que resulta urgente aplicar estrategias de prevención útiles en este contexto tan amenazante.

Así, para apoyar a los padres, profesores y adolescentes, y detectar a tiempo las señales de alerta que permitan abordar a tiempo esta problemática, se puso en marcha el programa “Salud Telemental: Prevención del suicidio en la comunidad escolar”. La iniciativa es liderada por un equipo interdisciplinario de la carrera de Fonoaudiología, la Clínica Psicológica y la oficina de Inclusión y Equidad de Género de la Universidad Autónoma de Chile y el departamento de Psicología de la Universidad Católica del Maule (UCM).

“Prevenir el riesgo suicida en población adolescente desde la educación a través de la generación de recursos audiovisuales (videos), de fácil acceso, que entreguen las estrategias necesarias para afrontar de mejor manera esta realidad”, sostiene Carla Figueroa, fonoaudióloga y magíster en Educación de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma de Chile, sede Temuco.

Uno de los focos centrales del proyecto busca educar a padres y profesores sobre las principales señales a las que estar atentos y que pueden revelar en un niño o adolescente factores de riesgo. Entre ellas destacan eventual acoso o bullying; abuso sexual; uso de ropa larga y ancha para cubrir las heridas o lesiones; bajo rendimiento escolar; ausencia en actividades del colegio; escaso contacto con la familia o malas relaciones, etc.

El consumo de drogas -legales o no- es otro fenómeno para tener en cuenta ya que produce alteraciones en el comportamiento, generando, por ejemplo, cambios de ánimo, baja en las notas, aislamiento, ausencia escolar y conducta agresiva que se puede expresar en peleas o discusiones con compañeros o profesores.

“Antes de la pandemia, como país, teníamos una deuda con la salud mental. La tasa de suicidio se ha mantenido estable en los últimos años siendo incapaces de lograr una reducción significativa en los indicadores de suicidio adolescente. La pandemia devela y amplifica las vulnerabilidades de la salud mental del país. El sistema público sigue siendo lento y burocrático y su efectividad no está asegurada”, puntualiza el doctor Pablo Méndez-Bustos, psicólogo y académico Escuela de Psicología, Facultad de Ciencias de la Salud de la UCM.

Rol de los profesores
En el caso de los profesores, el programa contempla videos específicos para orientarlos en qué acciones pueden realizar para ayudar a alumnos que presenten conductas de riesgo. Así, es clave que conozcan los círculos de amigos de los estudiantes dentro del colegio; creen vínculos respetuosos, que promuevan la comunicación; evitar juicios al hablar del tema; no hacer comparaciones entre estudiantes y mantener comunicación permanente con la familia.

“Es importante también que los docentes creen vínculos respetuosos con los jóvenes, de manera que se promueva la comunicación y puedan escuchar. También es necesario que el tema de suicidio se visibilice e incorpore en las reuniones de curso y que los establecimientos educaciones generen una estrategia para afrontar este problema”, añade Carla Figueroa.

La académica de la Universidad Autónoma detalla que existen algunos factores protectores tales como contar con redes de apoyo y estimular la comunicación al interior de la familia. “También es importante -comenta- buscar ayuda profesional siempre cuando se necesite y sobre todo, tener a la mano números de apoyo que puedan ayudar en momentos de crisis”.

El programa es uno de los 12 proyectos adjudicados por la convocatoria «Salud Mental: cómo la ciencia nos cuida» -de la División de Ciencia y Sociedad del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación– que apoya proyectos de divulgación del conocimiento científico sobre temas relacionados a salud mental, para acercar a la ciudadanía la investigación en esta materia.

Los videos estarán disponibles en el canal de YouTube del Centro de Comunicación de las Ciencias de la Universidad Autónoma de Chile y pueden visualizarse en dispositivos móviles y computadores.

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