Nacionalismos

Publicado : 27 de abril 2021

Ya tenemos respuesta a la crisis sanitaria, se han desarrollado diversas vacunas, algunas incluso con mecanismo de última generación, como suele suceder, la ciencia cumplió, pero ¿qué hacemos con la crisis de voluntad? La pandemia nos ha revelado la profunda competencia existente entre los países desarrollados con su amplio poder económico y tecnológico, y los que detentan el llamado capitalismo de Estado, con su búsqueda velada de obtener créditos geopolíticos. Una ecuación donde indefectiblemente no caben los pobres o los que aspiran al ansiado desarrollo.

Raúl E Astudillo Loayza. Investigador asociado al Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Autónoma de Chile

Gat y Yakobson son enfáticos al decir que los humanos estamos más o menos cableados para exhibir gran preferencia por gente que se parece, habla y actúa como «nosotros» antes que por quienes consideramos «otros». Como plantea en la misma línea Anderson, la nación se imagina limitada porque tiene fronteras finitas, aunque elásticas, más allá de las cuales se encuentran otras naciones. El nacionalista mesiánico, no sueña que la humanidad se unirá en una gran nación, pues ninguna nación se imagina con las dimensiones de la humanidad.
 
Cuando la OMS declaró que al Covid 19 como una pandemia global, también planteó que las soluciones debían ser compartidas con equidad como bienes públicos, lo que claramente no está sucediendo. ¿Qué pasó con los principios y valores, que tantas veces hemos declamados, en un sin número de foros o cumbres mundiales? Conceptos como aldea global, globalización o igualdad universal solo cubrieron un término que nunca ha desaparecido: el poderoso y omnipresente nacionalismo.
 
Carta publicada en: El Austral de Osorno y La Tribuna.
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