¿Quién pagará la cuenta?

Publicado : 29 abril 2021

En el debate parlamentario y la respuesta del gobierno sobre el tercer retiro del 10% de los fondos previsionales hay una omisión importante: la mirada de largo plazo que exige un tema como lo son las pensiones. Un sistema de seguridad social que permita asegurar un futuro «digno» no cabe, necesariamente, dentro un sistema de pensiones de capitalización individual.

Dra. Lorena Araya Directora Grupo de Investigación Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Autónoma de Chile

Para que ello suceda deberían darse algunas condiciones, como que una persona tuviera una vida laboral ininterrumpida, de modo de acumular una densidad de cotizaciones suficientes y, adicionalmente, sus fondos crecieran de igual de modo sostenido en el tiempo. Es decir, sin desempleo prolongado, sin salir o entrar de la fuerza laboral por algún evento que lo exija para que los fondos se incrementaran a lo largo de su vida laboral. Esto solo funciona a nivel teórico en un primer óptimo económico, pero la vida tiene eventos, la economía tiene ciclos cada vez más cortos, y algunos bastante profundos como sucede hoy. Por otra parte, los sistemas de reparto no son viables con la actual pirámide poblacional, se requiere una masa de activos que supere a los pasivos, lo que no se condice con el progresivo envejecimiento de la población chilena.  
 
Los recientes anuncios también parece que nos recuerdan una tercera condición: la sostenibilidad de los sistemas de pensiones. Será posible que un sistema de pensiones deba soportar el peso de un crisis con retiros consecutivos y, luego, esos retiros podrán ser compensados por reintegros, ya sean de cargo de los empleadores y los trabajadores, aunque se otorguen algunos incentivos para paliar las pérdidas de los fondos. La cuestión se ve compleja, pues las tres condiciones se están vulnerando y el pronóstico parece apuntar a pensiones precarias, o un poco menos se si pudiera compensar, en parte, el monto de los retiros que ya habrán perdido una rentabilidad acumulada.  
 
Esto nos indica que se necesitarán más pensiones solidarias producto del deterioro de la masa de cotizaciones. ¿Cómo se financiarán? Con recaudaciones tributarias. Sin duda que el Estado pague esas pensiones puede ser una demanda y/o un derecho, pero que se debe financiar y hasta ahora los estados lo hacen mediante impuestos. Como se trata de pensiones futuras se está imponiendo una carga impositiva a las próximas generaciones que parece que no se ha considerado al calor de las demandas. También los hijos de padres sin pensiones o con pensiones reducidas deberán asumir parte de esos costos. No hay que olvidar que en los países que los sistemas de pensiones no están extendidos los hijos son un seguro para la vejez.  
 
En el debate actual solo estamos mirando el corto plazo, sin detenerse a medir quienes pagarán por ello. Si se continúa con retiros de fondos de las cuentas de capitalización individual, probablemente solo tengan acceso a una pensión autofinanciada los sectores más acomodados y el resto tendrá que acceder a las pensiones básicas solidarias. Esto si no se cambia el sistema de modo que pueda ser sostenible y otorgar los beneficios esperados por la ciudadanía.
 
Columna publicada en Diario Financiero.
 
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