Es una patología incurable hasta la fecha, con una incidencia en continuo crecimiento, que contribuye al aumento del número de muertes en todo el mundo. Un estudio colaborativo de tres universidades chilenas revela nuevas pistas de las vías celulares que participan en la progresión de la enfermedad, las que podrían aportar al desarrollo de alternativas terapéuticas.


Investigadores(as) de la Universidad Autónoma de Chile, la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) y el Centro Interdisciplinario de Neurociencias de Valparaíso (CINV), revelaron cómo cambios en la expresión de conexina 43 (Cx43), una proteína que sería clave para la acción coordinada de los diferentes tipos celulares que conforman el sistema renal, podrían contribuir al daño observado en el tejido renal como consecuencia de la hipertensión arterial.

En varios modelos de enfermedad renal crónica, la cantidad y localización de Cx43 aumenta en el nefrón, pero las vías intracelulares que regulan estos cambios se desconocen. El equipo liderado por el Dr. Gonzalo I. Gómez, del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Autónoma de Chile, utilizó ratas de laboratorio a las que se les indujo un daño renal por inyección de Angiotensina II (Ang II) durante 4 semanas, hormona que incrementa la retención de sodio y la pérdida de potasio en el riñón, llevando a un incremento en la presión arterial, entre otros efectos. En este modelo animal, el equipo integrado además por la Dra. Victoria Velarde de la PUC y el Dr. Juan Carlos Sáez del CINV, determinaron el momento en que el daño renal inducido por AngII se vuelve irreversible. Además, establecieron que la vía de señalización intracelular Rho/Rho-cinasa (ROCK), la cual tiene un rol importante en la patogenia de la enfermedad hipertensiva, modula la expresión de Cx43 en la etapa irreversible de daño renal.

El estudio publicado en International Journal of Molecular Sciences, se centra en incrementar el conocimiento de las vías celulares involucradas para mejorar las opciones terapéuticas disponibles para la enfermedad renal crónica, “comprobamos que el daño renal inducido por la administración de AngII por 4 semanas, caracterizado por inflamación, estrés oxidativo y aumento de la expresión de Cx43, entre otros indicadores, no se revirtió luego de que se suspendiera el tratamiento y permaneciendo hasta dos semanas después de la suspensión. En cambio, en animales que recibieron AngII por menos de cuatro semanas, observamos que todos los indicadores de daño renal regresaban espontáneamente a sus niveles normales una vez suspendido el tratamiento” puntualiza el Dr. Gómez.

La función renal puede ser alterada por condiciones patológicas como la diabetes y la hipertensión, entre otras, las que pueden conducir al desarrollo de una enfermedad renal crónica. Actualmente no existen opciones eficientes de pronóstico temprano o terapéuticas, por lo que la única posibilidad para el tratamiento de pacientes con enfermedad renal, en etapa terminal, es la terapia de reemplazo renal a través de diálisis o un trasplante del órgano. Estudios como el liderado por el Dr. Gómez se suman a los esfuerzos mundiales por tratar de encontrar una solución a una enfermedad que en Chile tiene una prevalencia del 3 %, la que aumenta hasta un 12% en la población adulta. A nivel mundial, nuestro país ocupa el 8vo lugar en prevalencia de la enfermedad renal crónica, pero si se analizan los niveles terminales de la enfermedad (los cuales se asocian a diálisis o necesidad de trasplante), estamos en el puesto número 3.Además, el equipo de investigación pudo constatar que si trataban animales con AngII por seis semanas, pero en las últimas cuatro semanas se les suministraba también Fasudil, un inhibidor de la vía ROCK, los animales igualmente presentaban una presión arterial sistólica alta, pero no exhibían daño renal y tampoco cambios en los niveles de expresión de Cx43, “ Este hallazgo nos indica que la inhibición de esta vía intracelular evita que el daño renal inducido por AngII progrese hasta el punto de no retorno, si se suministra Fasudil dos semanas antes” comenta el Dr. Gómez y agrega que “Este hallazgo no solo satisface nuestro interés intelectual, sino que también nos entrega información útil para mejorar la efectividad del tratamiento con Fasudil en la enfermedad renal crónica”.

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