Día internacional de la Familia

El día Internacional de la Familia se presenta como una oportunidad para invitar a la reflexión en torno a la necesidad de avanzar en el reconocimiento de las funciones tan relevantes que ejerce, fomentando la toma de conciencia sobre las cuestiones más relevantes que afrontan en la actualidad.

Dra. Laura Lara Doctora en psicología e investigadora de la Universidad Autónoma de Chile

Nadie pone en duda la importancia de la familia como unidad básica de la sociedad. Es el primer y principal contexto socializador, núcleo donde se aprenden las normas, valores y costumbres necesarios para desempeñarse como miembros plenos de la sociedad en la que se vive. Debido a esto, son muchas las responsabilidades que recaen sobre las mismas, y por lo mismo, es necesario proporcionarles el mayor apoyo posible, especialmente aquellas en las que se desarrollan niños, niñas y adolescentes.Existen muchas configuraciones familiares, y a todas ellas se les debe el mismo respeto y, en consecuencia, deberían otorgárseles los mismos derechos. Son mucho más importantes los lazos afectivos que los legales o de sangre. Es relevante reivindicar la necesidad de reconocimiento de todas las familias, aquellas cuyo elemento principal de unión es el afecto. Por lo tanto, en este día se invita a la reflexión sobre la necesidad de avanzar en el reconocimiento de sus derechos.Tampoco todas cuentan con los mismos recursos, ineludiblemente, el estrato socioeconómico ejerce un papel decisivo en la capacidad de protección y bienestar que pueden ofrecer a todos sus integrantes. Esta situación se ha evidenciado de forma aún más dramática en los momentos que estamos viviendo fruto de las consecuencias de la pandemia. El llamado a quedarse en casa no puede ser respondido de la misma forma por las familias que no cuentan con las condiciones económicas necesarias para hacerles frente, incluyendo aspectos como la imposibilidad de teletrabajar, condiciones habitacionales inadecuadas y otros. En definitiva, que viven al día, y se debaten entre el miedo al contagio o a no poder ofrecer el sustento necesario.

La conciliación entre el ámbito laboral y familiar sigue siendo una utopía para la mayoría. Más cuando se añade el agravante de las largas jornadas de trabajo. De nuevo, esta dificultad de conciliación ha quedo aún más evidenciada en los momentos que estamos viviendo. Debido a que, con notables y respetables excepciones, la mayoría de las cuestiones de cuidados -incluido tanto la crianza de los menores como el soporte a los mayores- queda en manos de las mujeres, esta conciliación es aún más difícil para ellas. Pareciera que se espera que trabajen sin que se note que son madres y que sean madres sin que se note que trabajan.

Especialmente notable en el caso de las madres solteras con hijos e hijas más pequeños. En estos momentos, en los que en muchas partes del mundo muchas madres no cuentan con ningún tipo de apoyo, con jardines infantiles y colegios cerrados, esta incongruencia se evidencia mucho más.

Debería proporcionase también atención y apoyo a las familias inmigrantes, las cuales se han visto especialmente afectadas, pues usualmente no cuentan con una red de apoyo y cuyos recursos son más escasos para hacer frente a toda esta situación. Son parte de la sociedad chilena, están aportando a la diversidad y mejora, y no podemos desentendernos de ellas.

La relación familia escuela debiera también considerarse, facilitando la conexión entre dos agentes socializadores tan relevantes para la formación de los miembros más jóvenes de nuestra sociedad. La epidemia ha evidenciado las desigualdades en el área de la educación, con estudiantes con diferentes recursos para poder continuar sus clases en el contexto de cierre de centros educativos, pero al mismo tiempo, ha servido en parte para poner de relieve la necesidad de que ambos contextos de desarrollo se unan para propiciar el mayor beneficio a los niños, niñas y adolescentes.

Por último, no podemos olvidar que, desafortunadamente, no en todas las familias se brinda el amor y protección necesarios a todos sus miembros, existiendo situaciones de malos tratos hacia los más vulnerables, pudiendo dar lugar a violencia de pareja, maltrato infantil y maltrato hacia personas mayores. De hecho, en parte fruto de las situaciones comentadas, muchas personas no cuentan con un soporte familiar en absoluto.

Si bien serían muchos los aspectos que se podría mencionar, espero esta nota sirva para la reflexión en torno a la relevancia de las familias, a quienes, sin excepción, debemos apoyar. Al fin y al cabo, están configurando la sociedad en la que vivimos, y en muchos casos, la sociedad del futuro.

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