«El aislamiento social nos permitió constatar el valor de la familia en situaciones adversas»

Conversamos con el Dr. José Jesús Gázquez Linares, Catedrático de Psicología de la Universidad de Almería y director de la UNED en Almería, sobre los posibles efectos en la salud mental del coronavirus en niños/as y adolescentes, qué acciones se pueden realizar para disminuir la ansiedad y proyecciones a largo plazo en salud mental.

El investigador asociado de la Universidad Autónoma de Chile es enfático al declarar que debemos ser prudentes a la hora de asumir consecuencias en la salud mental y emocional de niños y adolescentes. «No es lo mismo sentir emociones negativas o presentar reacciones ansiosas, a tener problemas de salud mental, son aspectos diferentes», y agrega «en el primer caso, todos -niños, adolescentes y adultos- sentirán tristeza, miedo, pena, ansiedad, pero sólo una pequeña parte de ellos presentarán problemas de salud mental, siendo mayor la probabilidad en algunos sectores como son las mujeres jóvenes». Por eso muchas veces trabajar la ansiedad en niños y adolescentes pasa por mejorar la ansiedad de los padres.

Dr. José Jesús Gázquez, catedrático de psicología de la Universidad de Almería y director de la UNED en Almería

El Dr. José Jesús Gázquez ha dirigido un estudio realizado en España durante la primera semana de confinamiento, donde se analizó la percepción de amenaza de la enfermedad por COVID-19 y el estado emocional. «La población presentaba altos niveles de tristeza-depresión, ansiedad, e ira-hostilidad. Este nuevo escenario está teniendo consecuencias en nuestro estado de ánimo y salud psicológica. Es importante que señalemos que es normal sentir miedo, ansiedad, reacciones de desánimo, tristeza, etc., en definitiva, sentimientos negativos, lo importante, es que tengamos la capacidad de controlarlos, de eliminarlos de nuestra atención y no dejar que la amígdala nos domine» comenta el especialista.

¿Qué intervenciones pueden realizarse para favorecer la salud mental de niños y adolescentes?

En primer lugar, debemos diferenciar entre los niños y los adolescentes, las necesidades y las características que definen su día a día son diferentes completamente. El niño fisiológicamente necesita correr, saltar, explorar el medio, etc., lo que le hace necesario, según el tipo de casa en el que viva, salir a la calle para tener espacio donde correr. Quizás esto sea lo más necesario en los niños. Pero su salud mental está perfectamente.

Por otro lado, están los adolescentes, estos no presentan necesidades fisiológicas para salir a la calle, sino sociales. Es decir, en la calle es donde satisfacen sus necesidades sociales. Actualmente, todos los adolescentes son «personas digitales», es decir, han aprendido a sociabilizarse a través del uso de redes sociales, mensajes, y otras tecnologías. ¿Cuántos adolescentes no han estado en un parque y cada uno de ellos ha estado interaccionando entre ellos, con o sin otros miembros de ese grupo, a través del móvil?

Podemos disminuir la ansiedad de los niños a través de la respiración, el reconocimiento y la identificación de emociones, usando la imaginación para generar pensamientos agradables, o a través del uso de estrategias de exposición. Un ejemplo, son las técnicas cognitivo-conductuales para la eliminación o la reestructuración de estímulos negativos o desagradables de nuestro pensamiento, siendo el máximo exponente Beck, todo ello mediante la reestructuración cognitiva.

Aunque sorprenda, el objetivo es que el niño identifique los síntomas físicos que la ansiedad lleva asociada, por ejemplo, la falta de aire jugando a mantener la respiración, pero lo hacemos en ausencia de miedo y pánico. También encontramos ya programas que trabajan la atención plena en niños, introduciendo actividades para mejorar los niveles de ansiedad, teniendo presente que ciertos niveles nos permitan estar alerta y son necesarios e importantes, porque permiten nuestra supervivencia.

¿Cómo se verá afectado a futuro el desarrollo emocional de los niños que han enfrentado la pandemia y sus medidas?

Me gustaría señalar que para que tenga consecuencias neurológicas, deberían pasar mucho más tiempo en esta situación, años. Creo que la mayoría de los niños superarán esta situación mucho mejor que cualquier adulto, es decir, los niños se caen y se levantan, en multitud de ocasiones. Pienso que al menos, en niños sanos, no es tan traumático como se presume. Sin duda, seguro que es estresante, pero traumático lo dudo.

El entorno familiar es el mejor ámbito para el desarrollo cerebral, tienen cariño, estímulos, juegos, pasan tiempo con sus padres, etc., si a los niños se les explica bien, lo asimilan sin problema.

Los resultados obtenidos esta semana en España ponen de manifiesto la oportunidad que ha supuesto el confinamiento para que hijos y padres convivan por primera vez en sus vidas ?juntos? durante mucho tiempo, y se ha podido constatar el valor que supone la familia en situaciones adversas, fortaleciéndose el vínculo familiar, y permitiendo aflorar sentimientos y valores hasta ahora ocultos en sus vidas.

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