COVID-19: la carrera desesperada por demostrar la eficacia de nuevos medicamentos

A medida que la pandemia de COVID-19 continúa extendiéndose por todo el mundo, causando miles de muertes y estragos en las economías, la comunidad científica busca tratamientos seguros y efectivos para ayudar a las personas enfermas. Un nuevo estudio proyecta que en junio podríamos tener evidencia consistente sobre la efectividad de las opciones terapéuticas más prometedoras.

Aún no existe una cura para la COVID-19, aunque existen tratamientos que pueden aliviar los síntomas, como la dificultad para respirar, estos no abordan la causa subyacente: el SARS-CoV-2. Si bien la investigación en las últimas décadas en otros coronavirus relacionados ha generado algunos medicamentos prometedores, solo grandes ensayos clínicos en pacientes con COVID-19 podrán revelar con precisión si estas intervenciones son seguras y efectivas.

¿Qué ensayos clínicos están en curso? ¿Cuándo terminarán de reclutar los pacientes necesarios? ¿dónde están siendo realizados? ¿Cuáles son los medicamentos cuya eficacia se está probando? y ¿Cuáles son los principales resultados de estos ensayos?, son algunas de las preguntas que investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha de España, Universidad Autónoma de Chile en Talca, Universidade Estadual de Londrina de Brazil y la Universidad Politécnica y Artística del Paraguay respondieron en un informe preliminar en medRxiv.

El equipo de investigación realizó una revisión sistemática de los ensayos clínicos destinados a evaluar la efectividad de herramientas farmacológicas que buscan prevenir y/o tratar el COVID-19, que se están llevado a cabo en todo el mundo y que fueron ingresados en la Plataforma Internacional de Registro de Ensayos Clínicos de la Organización Mundial de la Salud (WHO-ICTRP) hasta el 22 de abril de 2020.

Posteriormente el equipo seleccionó los ensayos clínicos para el análisis en base a las características de los participantes reclutados (pacientes con un diagnóstico de COVID-19, contacto cercano con un paciente con COVID-19 o que pertenecen a un grupo de exposición de alto riesgo, como profesionales de la salud); el diseño del estudio (ensayos controlados aleatorios y no aleatorios); tipo de intervención (tratamiento o prevención de COVID-19), principales resultados (mortalidad, mejoramiento de síntomas, signos respiratorios, ventilación mecánica no invasiva e invasiva, etc.), entre otros criterios. El equipo excluyó estudios realizados en niños/adolescentes, estudios prospectivos, aquellos realizados en un solo grupo y los que incluyen el efecto de las células madre o la medicina tradicional (china, iraní, etc.)

Las estrategias farmacológicas para controlar la infección por SARS-CoV-2 analizadas incluyeron: antivirales, antipalúdicos (medicamentos para prevenir y tratar la malaria), corticosteroides, inmunomoduladores, combinaciones de medicamentos y otros, como por ejemplo plasma de convalecientes.

La investigación logró identificar 412 registros de ensayos clínicos que abordan el efecto de los tratamientos farmacológicos para COVID-19 en 40 países. Más de la mitad de estos están destinados a la recuperación de parámetros clínicos o respiratorios, y se están realizando predominantemente en Asia, Europa y EE. UU.

El 91% de los ensayos clínicos incluyeron pacientes confirmados con COVID-19 (13.1% en estado clínico grave/crítico). El tamaño de la muestra en los ensayos varía de 10 a 100,000 participantes, mientras que la fecha estimada de finalización varía desde febrero de 2020 hasta marzo de 2025. El 68.0% de los ensayos no han especificado la duración de la intervención en sus registros, y un 34.2% proyectan terminar después del otoño.

Con respecto a los resultados de COVID-19 estudiados, la recuperación clínica se incluyó en el 54.4% de los ensayos, la recuperación respiratoria en el 28.2%, la mortalidad en el 27.4%, la carga viral/ negatividad en el 20.4%. Un 13,6% de los ensayos incluyó otro tipo de resultados. La mayoría de los ensayos están evaluando la eficacia de medicamentos antipalúdicos (o antimaláricos), particularmente la hidroxicloroquina (sola o en combinación con azitromicina o lopinavir/ritonavir) y cloroquina, seguidos de los medicamentos antivirales lopinavir, ritonavir, favipiravir y remdesivir.

La investigación sugiere que a fines de junio se podría tener resultados que permitan establecer si estos medicamentos son efectivos para manejar los casos de COVID-19, porque los ensayos en curso habrán acumulado, para cada una de estas sustancias, resultados de más de 3000 pacientes, y en algunos casos, como para hidroxicloroquina, más de 15000 pacientes. Con menos certeza se sabrá si favipiravir (antiviral), tocilizumab (medicamento para la artritis reumatoide), metilprednisolona (esteroide sintético con propiedades inmunosupresoras y anti-inflamatorias) y el plasma de personas convalecientes son útiles para mejorar el curso clínico de la COVID-19.

Si los ensayos clínicos comienzan tarde, se corre el riesgo de no poder reclutar suficientes pacientes para producir resultados confiables, con la consiguiente pérdida de tiempo y recursos, esta fue una de las importantes lecciones que dejó la epidemia del Ébola de África Occidental en 2014 y que cobra fuerza en la actual pandemia. Como los autores plantean, para no repetir este error los ensayos para alternativas farmacológicas contra el SARS-CoV-2 comenzaron rápidamente, sin embargo, advierten otros inconvenientes. Si los datos de los registros se completan según lo programado, muchos de los ensayos para evaluar la efectividad de estas opciones terapéuticas para prevenir o tratar la COVID-19 que plantean reclutar pacientes después de junio podrían cancelarse o readaptarse, lo que implicará una pérdida de recursos.

Además, la redundancia de iniciativas de investigación, sobre el manejo del SARS-CoV-2 y la falta de coordinación de los centros biomédicos, académicos e instituciones supranacionales involucrados, también podrían derivar en un desperdicio de recursos de investigación, ya que se espera que para junio del presente año más de 20 ensayos clínicos, con decenas de miles de pacientes, terminen sus procesos de reclutamiento probando hipótesis casi idénticas, descuidando así otras hipótesis terapéuticas prometedoras.

Referencia

Vicente Martinez-Vizcaino, Arthur E Mesas, Ivan Cavero-Redondo, Alicia Saz-Lara, Irene Sequi-Dominguez, Carlos Pascual-Morena, Celia Alvarez-Bueno (2020). The race to find a SARS-CoV-2 drug can only be won by a few chosen drugs: a systematic review of registers of clinical trials of drugs aimed at preventing or treating COVID-19. medRxiv 2020.05.05.20091785; doi: https://doi.org/10.1101/2020.05.05.20091785

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