«Una bolsa dejada en un río se convierte, en poco tiempo, en millones de micropartículas de plástico debido a procesos de fragmentación por la luz solar y la acción mecánica del agua. Tenemos que concientizar a la comunidad sobre qué significa para el medio ambiente y cómo afecta negativamente a la fauna de nuestros ecosistemas» señala el investigador Dr. Francisco Correa sobre los resultados de un estudio de los efectos que tiene este material en los anfibios.

Es una investigación pionera a nivel mundial sobre contaminación por plástico en ecosistemas dulceacuícolas: ríos, lagos, humedales. A nivel internacional la mayoría de los estudios se han realizado en ecosistemas marinos. En particular el estudio, recientemente publicado en la revista Chemosphere, analiza el efecto de los plásticos en los anfibios «porque son de las especies más amenazadas a nivel mundial producto de enfermedades y el cambio climático» analiza el investigador de la Universidad Autónoma sede Temuco, Dr. Francisco Correa.

Los anfibios son consumidores primarios de muchos organismos dulceacuícolas, por lo que tienen un rol fundamental en el funcionamiento del ecosistema «los plásticos están afectando la sobrevivencia y el desarrollo de estos animales. Parte de los plásticos son eliminados en las fecas, pero con cambios de estructura, esto denota que están siendo modificados por el tracto intestinal sin lograr degradarlos. Más aún, en altas concentraciones son mortales y afectan la sobrevivencia de las larvas de anfibios» analiza el Dr. Correa.

La investigación busca hacer un llamado de atención sobre los niveles de contaminación y como pueden afectar a las diversas poblaciones en los ecosistemas acuáticos. «Es un llamado a poder conservar aquellos sitios donde hay anfibios que estén en peligro de extinción» analiza el experto. Actualmente el equipo está midiendo los efectos de microplásticos en larvas de insectos acuáticos, analizando las concentraciones de plástico en lagos, playas de lagos y ríos de Chile.

«Tomamos muestras de agua o de sedimento, las que son procesadas mediante análisis químicos y físicos para separar el plástico», comenta el investigador, para después «transferirlos a microscopios con cámaras que permiten visualizarlos de manera individual, para pasar a la corroboración a través de un equipo más complejo que utiliza luz infrarroja y que muestra qué tipo de plástico es.»

Principalmente se encuentra polietileno de alta densidad y polipropileno, básicamente los componentes de las bolsas. «Dependiendo del lugar donde se realice la muestra, del uso de los ríos y de las cuencas, va a predominar uno sobre otro. Pero mayoritariamente lo que domina siempre son aquellos plásticos de uso cotidiano: bolsas, envases de comida y botellas, son los más comunes de encontrar. Y son esos los que después se fragmentan en pequeñas partículas, distribuyéndose en todo el planeta» analiza el Dr. Correa.

Los plásticos y microplásticos en general están presentes hoy en todo tipo de ecosistemas: «en la Antártica, incluso en icebergs que flotan por el ártico, se han encontrado en pingüinos. Nosotros mismos, en un año una persona puede ingerir y respirar varios millones de partículas de microplásticos. Es un problema global» comenta el investigador y «la solución para disminuir la concentración de plástico en el ambiente es dejar de utilizarlo. Reemplazarlo por material que no sea persistente o que sea reciclable de manera simple y económica».

El investigador es categórico, «creo que no es imposible eliminar las partículas pequeñas de plástico del medioambiente. Estamos hablando de micro y nano partículas. Incluso medir concentraciones en el ambiente es muy difícil». Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) hablamos de microplástico cuando tiene un diámetro de 5 mm, provenientes de una gran variedad de fuentes, incluidos los cosméticos, ropa, artículos de pesca, deshechos plásticos de uso cotidiano y procesos industriales.

«Por ejemplo, tomamos 100 litros de agua, en un río donde fluyen miles de litros de agua por segundo. En la muestra podemos encontrar cincuenta o sesenta micropartículas por litro. Si quieres sacar los plásticos de un lugar tendrías que filtrar todo. Imposible. Los plásticos que ya están en el ambiente en forma de micro y nano partículas, ya no los vamos a sacar nunca, por eso es tan importante detener su incorporación», finaliza el Dr. Francisco Correa.

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