Ladrillos de adobe: en busca de una arquitectura más sostenible y sustentable

La adición de residuos de celulosa genera una red de fibras que dota de mayor resistencia a los adobes, siendo un material con un impacto ecológico positivo que permite alcanzar altos estándares en la construcción y que contribuye a las denominadas soluciones pasivas mediante una alta inercia térmica. 

El uso del adobe hoy es marginal y se limita, fundamentalmente, a restituir patrimonio. «Sin embargo, la tendencia es prometedora y durante la última década la investigación en este tipo de materiales -también llamados composites- ha crecido exponencialmente. «Esto debido principalmente al incremento de las exigencias en la construcción en términos de huella ecológica y eficiencia energética» comenta el investigador Pedro Muñoz de la Facultad de Ingeniería, Universidad Autónoma de Chile sede Talca, autor principal del estudio Adobe bricks reinforced with paper & pulp wastes improving thermal and mechanical properties.  

El adobe puede reducir en gran medida la huella ecológica de la construcción tradicional a base de materiales convencionales. Resulta igualmente interesante la disminución de los costes asociados a la extracción de materia prima y la inclusión de dos sectores importantes (la industria papelera y la construcción) a la denominada economía circular.  

Es así como esta investigación se enfoca en la evaluación del adobe reforzado con residuos de la industria de papel y celulosa (PPR) con el objetivo de demostrar la factibilidad de este material. Para la construcción se utilizó arcilla de la zona de Cauquenes al que se le añadieron cantidades diferentes de residuo producido por la industria papelera, en la elaboración de sus productos kraft. «La hipótesis de partida fue que la adición de este residuo de celulosa es capaz de generar una red de fibras que dota de mayor resistencia a los adobes mientras que la conductividad disminuye por efecto del incremento de la porosidad» complementa el investigador principal.  

Los resultados en cuanto a sus propiedades confirmaron que la adición de hasta un 17.5% permite aumentar la tensión de rotura (i.e. 8 veces la flexión y dos veces su compresión original) y disminuye la conductividad térmica más de un 25%. Además, los adobes cumplen los requerimientos de toxicidad y de resistencia al agua.  

El desarrollo de nuevos materiales a partir de residuos es una vía explorada en las últimas décadas. Sin embargo, paradójicamente su aterrizaje tecnológico está resultando más lento de lo esperable.  

Para Pedro Muñoz esto se debe a que los resultados de laboratorio no suelen recrear las condiciones de fabricación y por tanto sus resultados suelen estar acompañados de un nivel de incertidumbre elevado. Por eso es importante este estudio porque «se apoya en el conocimiento de la industria auxiliar de la construcción para poder garantizar resultados similares en los pilotos a escala y por tanto reduce el riesgo de distorsión de los objetivos esperados en escalas industriales» finaliza Pedro Muñoz.

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