Impacto de los estímulos en niños con necesidades educativas especiales

Estudio comparó las características sensoriales de niños con y sin necesidades educativas especiales (NEE) con problemas en el área de lectura. Los resultados demostraron que los niños con NEE presentan en general una alta frecuencia de conductas asociadas a estímulos sensoriales, lo que genera mayores desafíos para adaptarse al entorno y enfrentar situaciones de aprendizaje.

El procesamiento sensorial es un concepto que se utiliza para describir la forma en que las sensaciones son detectadas y transmitidas a través del sistema nervioso. Se refiere a la habilidad de registrar y modular la información, además de organizar los estímulos sensoriales para responder a las demandas situacionales. Su función es gestionar respuestas adaptativas al entorno y facilitar la participación en actividades significativas de la vida diaria.  

Las habilidades fonológicas son el principal requisito para aprender a leer, proceso en que se debe asociar adecuadamente las letras escritas (información visual) con el correspondiente sonido (información auditiva), siendo éste un proceso de integración multisensorial.  

«Si bien existe consenso en que las habilidades fonológicas son fundamentales para la adquisición de la lectoescritura, los déficit que presentan los niños no sólo se exhiben en esta área, sino que la problemática también se manifiesta con síntomas en el área motriz, procedural y sensorial» señala Stephanie Armstrong, psicóloga e investigadora de sede Temuco de la Universidad Autónoma de Chile, autora del estudio Problems in Audiovisual Filtering for Children with Special Educational Needs recientemente publicado.  

Investigaciones han demostrado que personas con problemas de lectoescritura presentan dificultades para integrar estímulos auditivos, visuales, somatonsensoriales y motores. Por tanto, hay evidencia de que habilidades relacionadas con el procesamiento sensorial son un componente relevante en la manifestación de problemas de lectoescritura, como dislexia, aunque su prevalencia y manifestación puede variar.  

«En este sentido nuestros resultados resaltan la importancia de incorporar información sobre procesamiento sensorial en la comprensión teórica y aplicada de los niño/as con necesidades educativas especiales, sugiere un enfoque integrador para la comprensión, evaluación y apoyo» analiza Stephanie Armstrong.  

Frente a una prueba audiovisual, los niños con NEE vieron afectado su desempeño debido a que no fueron capaces de filtrar estímulos irrelevantes y contradictorios a la tarea principal. Los resultados proponen que los niños con problemas de lectura presentarían un umbral neurológico alto y serían menos eficientes para filtrar estímulos sensoriales, por lo que tenderían a enfocarse en un canal sensorial excluyendo otros. Esto a su vez, iría en desmedro de situaciones ambientales donde multiplicidad de estímulos son necesarios.  

«En particular, si observamos que los niños con NEE en el área de lectoescritura presentan problemas en el filtrado auditivo, sería apropiado ajustar el ambiente cotidiano de los niños para favorecer un balance de estímulos, sobre todo en el contexto escolar, donde salas de clases ruidosas parecen ser la norma» finaliza la investigadora de la Universidad Autónoma.

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