Discriminación y migración en tiempos de COVID-19

La evidencia científica demuestra que, para diversas infecciones y problemas de salud, las personas migrantes se ven más o igualmente expuestas que la población local. La vulnerabilidad de la población migrante en salud se relaciona directamente a las condiciones laborales, de vida, de vivienda, entre otras, es decir al conjunto de determinantes sociales que confluyen en el contexto en que habitan. Nada tienen que ver con su procedencia, ni con su color de piel. Asociar el coronavirus a población migrante, como se ha explicitado por parte de autoridades y medios de comunicación, incrementa practicas violentas, xenofóbicas y racistas en contra de la población migrante.

Dra. Andrea Avaria Investigadora Universidad Autónoma de Chile

La actual pandemia, de acuerdo con registros oficiales, ingresó a Chile por medio de un viajero de nacionalidad chilena que regresaba de vacaciones. Las personas migrantes que viven en el país se encuentran igualmente expuestos que la población general, pero sin duda las condiciones en que trabajan, la falta de protección en sus trabajos y en los desplazamientos, la vulnerabilidad asociada a las condiciones de vivienda, de acceso al agua potable, el acceso a salud entre otros, sin duda incrementa las condiciones de riesgo de esta población.

No podemos permitir la asociación del COVID-19 a la nacionalidad o a la condición de migrante de una persona. La discriminación social tiene impactos sociales y sanitarios para la población migrante afectada con estas prácticas. En un contexto de pandemia, debemos, por el contrario, identificar a la población con mayores vulnerabilidades y generar acciones específicas para disminuir las condiciones que aumentan los riesgos de esta población, independiente de su origen nacional o racial. Una sociedad que segrega y discrimina tendrá mayores dificultades para salir de una pandemia.

Carta publicada en: La Segunda, La Estrella de Chiloé y La Estrella de Arica.

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